Hoja parroquial

 

 

 

 

 

 

 

Domingo 5º de Pascua

Ciclo C  19-05-2019

 
 

 

 

 El evangelio de este domingo, aunque breve y profundo, no parece, en principio, necesitar de explicación. Su sentido es diáfano y sus exigencias indiscutibles. Marca un estilo diferente a los antiguos preceptos de la ley mosaica -es un mandamiento nuevo- que se eleva hasta su más alto nivel -como yo os he amado- y se convierte en distintivo de los discípulos de Jesús -En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros-.

Lo primero que podemos contemplar es su universalidad: en cualquier época, lugar o circunstancia, con todas las personas e incluso con aquellos que se consideran enemigos; este principio está por encima de las barreras que marca la simpatía, el beneficio personal o cualquier criterio partidista. A la vez, se trata  de un amor que ha de expresarse en  gestos, modos o situaciones concretas; no sería verdadero si faltase esa concreción o si se redujese a hechos puntuales y no a una actitud permanente, duradera que necesita ser cultivada para que produzca los mejores frutos 

Lo segundo es su carácter solidario: viene determinado por la propia naturaleza de las cosas; el centro de atención está en los demás, en aquellos a quienes se desea ayudar, acoger, comprender o simplemente tratar. Implica salir de uno mismo, procurar sintonizar con todo lo bueno y positivo que se observa en los demás y contribuir a eliminar los errores o desaciertos que pudieran estar influyendo en el propio entorno.

Lo tercero y más específico del amor cristiano es vivirlo desde Cristo: resulta evidente que se trata de una meta aparentemente inasequible aunque, en realidad, esté al alcance de cualquier persona. Esto significa que debemos proceder de un modo similar al que vemos en la persona de Jesús y saber interpretar cómo Él actuaría en las circunstancias concretas que ahora nos toca vivir a nosotros. En otras palabras, supone mirar a los demás con los ojos con que Cristo les mira.

Y, por último, dado que estamos hablando de algo vital, de lo que está llamado a ser el espíritu que anima afanes y acciones del cristiano, habrá que considerar la necesidad de cultivarlo. Está llamado a desarrollarse, a crecer de tal manera que gane en autenticidad –liberándolo de cualquier vestigio de egoísmo por muy pequeño que sea-, en firmeza –capaz de soportar cualquier prueba- y en generosidad – de tal modo que serán los detalles más nimios los que mejor hablarán claramente de su excelencia. No es razonable contentarnos con lo que ya vivimos sin aspirar a metas más ambiciosas porque ¡este  amor no tiene medida!

 
 

 

 

 

 

 

 

 El evangelio de este domingo, aunque breve y profundo, no parece, en principio, necesitar de explicación. Su sentido es diáfano y sus exigencias indiscutibles. Marca un estilo diferente a los antiguos preceptos de la ley mosaica -es un mandamiento nuevo- que se eleva hasta su más alto nivel -como yo os he amado- y se convierte en distintivo de los discípulos de Jesús -En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros-.

Lo primero que podemos contemplar es su universalidad: en cualquier época, lugar o circunstancia, con todas las personas e incluso con aquellos que se consideran enemigos; este principio está por encima de las barreras que marca la simpatía, el beneficio personal o cualquier criterio partidista. A la vez, se trata  de un amor que ha de expresarse en  gestos, modos o situaciones concretas; no sería verdadero si faltase esa concreción o si se redujese a hechos puntuales y no a una actitud permanente, duradera que necesita ser cultivada para que produzca los mejores frutos 

Lo segundo es su carácter solidario: viene determinado por la propia naturaleza de las cosas; el centro de atención está en los demás, en aquellos a quienes se desea ayudar, acoger, comprender o simplemente tratar. Implica salir de uno mismo, procurar sintonizar con todo lo bueno y positivo que se observa en los demás y contribuir a eliminar los errores o desaciertos que pudieran estar influyendo en el propio entorno.

Lo tercero y más específico del amor cristiano es vivirlo desde Cristo: resulta evidente que se trata de una meta aparentemente inasequible aunque, en realidad, esté al alcance de cualquier persona. Esto significa que debemos proceder de un modo similar al que vemos en la persona de Jesús y saber interpretar cómo Él actuaría en las circunstancias concretas que ahora nos toca vivir a nosotros. En otras palabras, supone mirar a los demás con los ojos con que Cristo les mira.

Y, por último, dado que estamos hablando de algo vital, de lo que está llamado a ser el espíritu que anima afanes y acciones del cristiano, habrá que considerar la necesidad de cultivarlo. Está llamado a desarrollarse, a crecer de tal manera que gane en autenticidad –liberándolo de cualquier vestigio de egoísmo por muy pequeño que sea-, en firmeza –capaz de soportar cualquier prueba- y en generosidad – de tal modo que serán los detalles más nimios los que mejor hablarán claramente de su excelencia. No es razonable contentarnos con lo que ya vivimos sin aspirar a metas más ambiciosas porque ¡este  amor no tiene medida!

 

                                                                                                                              

 

JORNADA DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES: El domingo, día 12, se celebró esta Jornada en la que la Iglesia pide al Señor por todas las vocaciones consagradas y, en particular por las vocaciones nativas en territorios de misión.

Aunque ha pasado el día, sin que hiciésemos referencia a ello en esta hoja, queremos recordarlo ahora ya que disponemos del espacio necesario y, a la vez, porque se trata de un tema siempre de gran importancia para la Iglesia así como para esas comunidades cristianas que necesitan de personas que vivan y sientan con su pueblo, que poseyendo la misma cultura, inquietudes y problemas, puedan vivir la fe cristiana en la clave cultural que les es propia. 

Ciertamente, la fe cristiana es la misma aquí en cualquier parte del mundo pero en cada lugar debe plasmarse según los modos de ser de la población, fenómeno que recibe el nombre de inculturación; de ese modo la cultura ayuda a la fe aportando formas diferentes y la fe ayuda a las culturas porque les aporta referencias que les preserva de falsas comprensiones de la realidad. No dejemos, por tanto, de pedir al Señor por esta intención. Individual o con otras personas, procuremos atender a este ruego.

El lema de la campaña -Dí Sí al Sueño de Dios-  es una invitación a  escuchar la llamada, tal como expresamente señaló el Papa a los jóvenes en su mensaje con motivo de esta jornada: No seáis sordos a la llamada del Señor. Si él os llama por este camino no recojáis los remos en la barca y confiad en él. No os dejéis contagiar por el miedo, que nos paraliza ante las altas cumbres que el Señor nos propone.  Recordad siempre que, a los que dejan las redes y la barca para seguir 

al Señor, él les promete la alegría de una vida nueva, que llena el corazón y anima el camino.

 

CORO INGLÉS. El próximo 27, lunes, a las 20.30 hs en la Iglesia de La Nova habrá un concierto de música sacra a cargo de miembros de Philomusica, famosa coral del oeste de Inglaterra. Todos sus miembros, a parte de su interés por la música –son profesionales- comparten la afición por caminar  y visitar distintos lugares de interés dentro de ese recorrido. En la actualidad están haciendo algunos tramos del Camino francés en las provincias de León y Lugo. Por propia iniciativa se brindaron a ofrecer este concierto en nuestra parroquia del mismo modo que  domingo, 26, lo harán en la Basílica de La Encina de Ponferrada y el martes, 28, en Santa María la Real de O Cebreiro. Es la segunda vez que actúan en nuestra ciudad. Conservamos gratos recuerdos de su actuación.

 

 

 PRIMERAS COMUNIONES: Tal como estaba previsto, en este sábado, 18 de mayo, un pequeño grupo de niños reciben al Señor por vez primera. Los demás días fijados para esa celebración son el 26 de mayo, 1 de Junio y 9 de junio. Dentro de ese marco son los padres quienes determinan el momento en que su hijo recibirá dicho sacramento. 

Sin embargo, como las circunstancias pueden ser muy variadas y se necesita mantener una flexibilidad razonable, se ejercita el derecho de hacer las primeras comuniones donde la familia juzgue oportuno contando con el parecer del sacerdote del lugar. Y si surgen problemas que no permiten compaginar el calendario deseado con la oferta de las parroquias, queda la opción de hacerlo en la Misa de cualquier domingo como cualquier otro fiel. No perdamos de vista que lo más importante radica en la comunión en cuanto tal; todo el ambiente será cuidado pero ocupa un plano inferior.

 Las condiciones exigidas son obviamente estar bautizado y haber recibido la catequesis pertinente. A este respecto, conviene recordar la importancia del sacramento del perdón: aunque un niño no suele tener culpas que impidan comulgar, no por ello se pasará por alto el sacramento de la reconciliación. Habrá que atender también a otras razones que aconsejen la recepción de ese sacramento (por ejemplo, ir formando su conciencia y brindarle orientación sobre todo en momentos relevantes de su vida) y animarle posteriormente a que lo haga con frecuencia a fin de mantener las mejores disposiciones para hacer frente a la lucha que de ordinario le espera.

PEQUEÑAS MEJORAS: Desde comienzos de mes, disponemos de los nuevos asientos del presbiterio. Queremos encargar un ambón desde donde hacer las lecturas y una nueva sede. Esperamos que dentro de poco se inicien las obras del nuevo sistema de calefacción para que esté disponible en octubre.

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