Hoja parroquial

 

 

 

                                                                                                         

 

Domingo de la Palabra de Dios

3ª semana del TO

Ciclo A 26-01-2020

 

 

 

 

Después del Octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos celebramos esta jornada en la que, a pro-puesta del Papa, se destaca el lugar que la Palabra de Dios desempeña en el anuncio y desarrollo de las comunida-des cristianas. En realidad, constituye un instrumento que posibilita la unidad con Cristo –Vid verdadera- y con todos nuestros hermanos. 

El versículo del aleluya nos ofrece una clave para comprender las lecturas que se proclaman en este domingo: Jesús predicaba el Evangelio del Reino, curando las enfermedades del pueblo. Ahora Jesús coge el relevo de Juan para continuar con la predicación de la Buena Noticia. Como Juan seguirá invitando a la conversión pero no lo hará en el desierto de Judá a orillas del Jordán sino que cambiando de escenario sube a Galilea -una tierra de frontera, que por su proximidad a otros pueblos extranjeros es llamada  Galilea de los gentiles- y desde su pueblo en el que había pasado cerca de los 30 años se traslada a Cafarnaúm, en la ribera occidental del lago de Genesaret.

A primera vista, Jesús se limita a repetir el mismo mensaje de Juan pero el tono y las consecuencias de su predicación son muy diversas. Si las palabras de Juan suscitaban cierto temor por las imágenes que utiliza (cf. Mt 3,7-12), el anuncio de Jesús genera alegría y gozo, y proporciona luz para salir de las tinieblas en las que vive Israel. Así se cumplen las palabras del profeta Isaías que hemos escuchado en la primera lectura: El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierras de sombras, y una luz les brilló. Acreciste la alegría, aumentaste el gozo. Estas palabras nos traen a la memoria el Evangelio que se proclamó el día de Navidad y todo lo que hemos celebrado en estas fiestas tan entrañables: El Verbo era la luz verdadera que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo. Jesús, con su anuncio, con su palabra, trae vida, ilumina, da el poder ser hijos de Dios, llena la vida de regocijo.

Ahora la predicación de Jesús se convierte en una invitación al seguimiento y a involucrarse en la tarea del Reino, que trae curación y salvación para todos: Venid y seguidme y os haré pescadores de hombres. Jesús anuncia un proyecto en el que, junto a otros, la prioridad será curar y recuperar a quienes viven sumergidos y oprimidos por las fuerzas del mal. 

Jesús no solo invitó a los primeros discípulos a implicarse en la hermosa tarea del Reino. El Señor resucitado llamó también a Pablo y lo empujó a ir más allá de las fronteras del judaísmo para que todos los pueblos –y no solo Israel– conocieran el Evangelio del amor de Dios revelado en la cruz: No me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio, y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.

El papa Francisco, al instituir el Domingo de la Palabra de Dios, nos recuerda que el Resucitado sigue caminando en medio de su comunidad, explicando las Escrituras con su vida y su palabra, e invitándonos a todos a implicarnos en la hermosa tarea de anunciar el Evangelio. 

Si Jesús se traslada hacia las fronteras de Galilea para convertirse en luz y alegría, si Pablo va más allá de los límites del judaísmo, podemos comprender la urgencia con la que el papa Francisco nos invita a salir e ir hacia las periferias de la existencia para llevar la alegría y el consuelo del Evangelio a todos. Solo podremos ser servidores de la Buena Noticia del Reino si, como nos invita este Domingo de la Palabra de Dios, colocamos el Evangelio en el centro de nuestras vidas, de nuestras comunidades, de la vida de familia y de nuestras tareas.

 


En este Domingo de la Palabra de Dios se quiere destacar el papel que la Sagrada Escritura debe tener en la vida de todo cristiano. 

Ciertamente, Dios se ha manifestado a los hombres de muchas maneras pero sobre todo a través de Jesucristo que sin dejar su condición divina se hizo hombre, igual en todo a nosotros menos en el pecado. Solo unos pocos han tenido la suerte y la responsabilidad de ser testigos de su vida terrenos, ver sus obras y escuchar directamente sus enseñanzas. No obstante, Dios ha querido que su Palabra permaneciese viva a través del tiempo inspirando a hombres determinados para que pusiesen por escrito lo que Él deseaba comunicar. Y así, en un lenguaje huma-no que todos nosotros podemos entender nos desvela el misterio de su voluntad. 

De ahí la importancia de disponer de un ejemplar de la Biblia -o al menos del Nuevo Testamento- no tanto para enriquecer la biblioteca familiar sino para tenerla al alcance de la mano y leerla con regularidad bien individualmente bien en familia. 

La Palabra de Dios siempre tiene algo que decirnos. ¡En la Biblia nos habla directamente! Muchos intentan leerla pero lo dejan para mejor ocasión porque no saben bien por donde comenzar. Un buen consejo es atenerse a la liturgia del día. Si se lee el pasaje correspondiente determinado por el calendario litúrgico, además de tener siempre algo nuevo que estudiar estaremos siguiendo el ritmo de toda la Iglesia Lectura del libro de Isaías(8,23b-9,3)

En otro tiempo, humilló el Señor la tierra de Zabulón y la tierra de Neftali, pero luego ha llenado de gloria el camino del mar, el otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles.

El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaba en tierra y de sombras de muerte, y una luz les brilló.

Acreciste la alegría, aumentaste el gozo; se gozan en tu presencia, como gozan al segar, como se alegran al repartirse el botín.

Porque la vara del opresor, y el yugo de su carga, el bastón de su hombro, los quebrantaste como el día de Madián.

 

LA PALABRA DE DIOS

Lectura del libro de Isaías (8,23b-9,3)

En otro tiempo, humilló el Señor la tierra de Zabulón y la tierra de Neftali, pero luego ha llenado de gloria el camino del mar, el otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles.

El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaba en tierra y de sombras de muerte, y una luz les brilló.

Acreciste la alegría, aumentaste el gozo; se gozan en tu presencia, como gozan al segar, como se alegran al repartirse el botín.

Porque la vara del opresor, y el yugo de su carga, el bastón de su hombro, los quebrantaste como el día de Madián.

Palabra de Dios.

 

Salmo: El Señor es mi luz y mi salvación

 

 

 

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? R/.

 

Una cosa pido al Señor, eso buscaré:
habitar en la casa del Señor por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor, contemplando su templo. R/.

 

Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor. R/.

 

Lectura de la 1ª carta del apóstol S. Pablo a los Corintios (1,10-13-17)

Os ruego, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, que digáis todos lo mismo y que no haya divisiones entre vosotros. Estad bien unidos con un mismo pensar y un mismo sentir.

Pues, hermanos, me he enterado por los de Cloe que hay discordias entre vosotros. Y yo os digo esto porque cada cual anda diciendo: Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Pedro, yo soy de Cristo.

¿Está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿Fuisteis bautizados en nombre de Pablo?

Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio, y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.

Palabra de Dios.

Palabra de Dios.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo (4,12-23)

Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan, se retiró a Galilea. Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftali, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías: Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló.

Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.

Pasando junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores. Les dijo: Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

Jesús recorría toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

Palabra del Señor.

 

avisos

 

 

Recientemente, en una carta apostólica titulada Aperuit illis, el Papa Francisco determinó que el III domingo del Tiempo Ordinario sea el Día de la Palabra de Dios situando la Palabra de Dios en el centro de la comunidad cristiana con la finalidad de resaltar no solo su fuerza para revitalizar la vida de los fieles sino también para potenciar su dimensión evangelizadora.

 

Podemos preguntarnos: ¿Si cada vez que se celebra la Eucaristía, sobre todo en domingo, se proclama ya la Palabra de Dios, no podría considerarse suficiente?. ¿Por qué una celebración específica a mayores? El hecho de que los fieles participen con frecuencia en la Eucaristía -donde se actualiza el misterio de la Pasión Muerte y Resurrección del Señor, raíz y cumbre de la vida cristiana- no es óbice para que ya desde el año 1200 se celebre con especial solemnidad, la fiesta del  Corpus Christi. Pues, en el domingo de la Palabra de Dios, en toda la Iglesia, en todas las comunidades cristianas, la Palabra debe ser proclamada aún con mayor solemnidad que de ordinario, acompañada por una reflexión especial con signos más visibles sobre la importancia que esta Palabra tiene para la Iglesia. 

 

Ciertamente muchos hogares poseen ejemplares de la Sagrada Escritura pero son contadas ocasiones en las que se utiliza. A pesar de ser el libro más difundido, la gran mayoría de los cristianos no la conocen suficientemente.

Ahora el Papa nos invita a leerla a diario, en la medida de lo posible, a usarla para nuestra oración. Contemplamos la vida de Jesús, procuramos considerar sus enseñanzas, nos introducimos en el ambiente de las primeras comunidades cristianas o revivimos los sentimientos que animan al pueblo de Israel y que en boca de los salmistas reflejan la enorme variedad de la situación del hombre y, pensando en el momento presente procuramos aplicar esa Palabra con toda su riqueza de sentidos y significados. De ese modo la Palabra de Dios se convertirá en testimonio, porque –como señala el Papa- cuando escuchamos la Palabra de Dios nos volvemos más atentos, vigilantes y sensibles a las necesidades de nuestros hermanos, especialmente a las situaciones más difíciles y extremas de la vida, las que se suelen denominar ahora como periferias existenciales.

Como gesto significativo, a modo de respuesta a la invitación del Papa, en nuestra parroquia, trataremos de cuidar con más esmero el ministerio de lector, el servicio de la proclamación de la Palabra de Dios.

 

A modo de colofón del octavario de Oración por la Unión de los Cristianos que se desarrolló en los últimos días, este domingo tendrá lugar en la Parroquia de San Francisco Javier, a las 17.30 hs. un tiempo de oración en el que participarán fieles pertenecientes a las diversas confesiones cristianas establecidas en nuestra ciudad (católicos, evangélicos y ortodoxos). 

Al finalizar, en torno a las 19.30 horas habrá una merienda de confraternidad en locales de dicha parroquia.

Católica. Pero si se desconoce el citado calendario, puede empezarse por los evangelios y pasar posteriormente a las cartas apostólicas. ¡Es un plus que no debemos perder!


 

 


 
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